jueves, 9 de diciembre de 2010

Reflexión sobre la santidad

La Santidad no se alcanza a través de nuestro esfuerzo sino a través de la presencia de Dios en nuestras vidas y se  manifiesta a través de las obras que Dios ha preparado de antemano para que nosotros las hagamos. Dios y Espíritu Santo se manifiestan a través de nosotros cambiando nuestros pensamientos y en consecuencia nuestras acciones.
Es una condición espiritual que tenemos en Cristo junto con la salvación, la justicia, el sacerdocio, la realeza. La presencia de Dios en nosotros crea una separación de lo que había antes en nuestra vida y lo que somos ahora. Santo deriva del latín (secto) y significa separado o cortado.
Entonces se puede decir que es santo quién pertenece a Dios y vive para Dios, buscando y queriendo hacer Su Voluntad en todos los aspectos de su vida.
En Cristo somos santos y esta nueva naturaleza nos empuja a buscar las cosas que pertenecen a Dios y a progresar en la santidad.  
Busquen la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Hebreos 12:14
Santo no significa perfecto, podemos caer y fallar pero no es una regla como lo era antes de conocer a Cristo. Ahora lo normal es vivir en santidad y lo anormal es caer en el pecado. Tenemos un abogado ante el Padre que nos defiende cuando confesamos nuestros errores, Dios nos ve santos a través de Cristo y la comunión con Dios no es interrumpida. Si no fuéramos santos no podríamos estar en comunión con Dios que es tres veces Santo.
Pero ahora que han sido liberados del pecado y se han puesto al servicio de Dios, cosechan la santidad que conduce a la vida eterna. Romanos 6:22

También en el antiguo testamento en 1 Samuel 2:18 vemos como la santidad es presentada como la primera condición para servir a Dios, representada aquí como el lino que era símbolo de pureza y santidad. Así como Samuel se ponía esta túnica sacerdotal nosotros también hemos sido revestidos de la túnica blanca que el Señor Jesús nos dio a través del sacrificio.
—Esos que están vestidos de blanco, ¿quiénes son, y de dónde vienen?
—Eso usted lo sabe, mi señor —respondí.
Él me dijo: —Aquéllos son los que están saliendo de la gran tribulación;
han lavado y blanqueado sus túnicas en la sangre del Cordero.
Por eso, están delante del trono de Dios, y día y noche le sirven en su templo;
y el que está sentado en el trono les dará refugio en su santuario.
Apocalipsis 7:13-15

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