miércoles, 13 de junio de 2018

Reflexión sobre la santidad

La Santidad no se alcanza a través de nuestro esfuerzo sino a través de la presencia de Dios en nuestras vidas y se manifiesta a través de las obras que Dios ha preparado de antemano para que nosotros las hagamos. Dios y Espíritu Santo se manifiestan a través de nosotros cambiando nuestros pensamientos y en consecuencia nuestras acciones.
Es una condición espiritual que tenemos en Cristo junto con la salvación, la justicia, el sacerdocio, la realeza. La presencia de Dios en nosotros crea una separación de lo que había antes en nuestra vida y lo que somos ahora. Santo deriva del latín (secto) y significa separado o cortado.
Entonces se puede decir que es santo quién pertenece a Dios y vive para Dios, buscando y queriendo hacer Su Voluntad en todos los aspectos de su vida.
En Cristo somos santos y esta nueva naturaleza nos empuja a buscar las cosas que pertenecen a Dios y a progresar en la santidad.
Busquen la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Hebreos 12:14
Santo no significa perfecto, podemos caer y fallar pero no es una regla como lo era antes de conocer a Cristo. Ahora lo normal es vivir en santidad y lo anormal es caer en el pecado. Tenemos un abogado ante el Padre que nos defiende cuando confesamos nuestros errores, Dios nos ve santos a través de Cristo y la comunión con Dios no es interrumpida. Si no fuéramos santos no podríamos estar en comunión con Dios que es tres veces Santo.
Pero ahora que han sido liberados del pecado y se han puesto al servicio de Dios, cosechan la santidad que conduce a la vida eterna. Romanos 6:22

También en el antiguo testamento en 1 Samuel 2:18 vemos como la santidad es presentada como la primera condición para servir a Dios, representada aquí como el lino que era símbolo de pureza y santidad. Así como Samuel se ponía esta túnica sacerdotal nosotros también hemos sido revestidos de la túnica blanca que el Señor Jesús nos dio a través del sacrificio.
—Esos que están vestidos de blanco, ¿quiénes son, y de dónde vienen?
—Eso usted lo sabe, mi señor —respondí.
Él me dijo: —Aquéllos son los que están saliendo de la gran tribulación;
han lavado y blanqueado sus túnicas en la sangre del Cordero.
Por eso, están delante del trono de Dios, y día y noche le sirven en su templo;
y el que está sentado en el trono les dará refugio en su santuario.
Apocalipsis 7:13-15

Teoría humana V/S Verdad Divina


Oh Profundidad de las riquezas, de la sabiduría y de la ciencia de Dios... ¿Quién entendió la mente de Dios?, ¿Quién ha sido su consejero?... Porque de él, por él y para él son todas las cosas. A él sea la gloria, por los siglos. Amén. Romanos 11. 33-36

“El científico se ha quedado dormido en su laboratorio, las horas de ardua investigación lo han dejado agotado, la luz del día se asoma por la ventana y lo despierta, busca cómo reaccionar, al lado contiguo está la regadera, ahora pide le traigan algo para comer mientras tanto reinicia su tarea de investigación, han transcurrido más de 8 años, con 7 meses y 20 días y aún no se da por vencido, sabe que está a punto de descubrir lo que tanto añora, está tan confiado es sí mismo y en su equipo de colaboradores y lucha por alcanzar su objetivo, el esfuerzo rinde su fruto, al poco tiempo dan a conocer que tienen la cura para la enfermedad “x”. Estos hombres y mujeres están contentos y desborda la alegría entre ellos.”

¡Esta historia terminó con un final feliz; pero no todo es alegría entre los muchos otros investigadores que están en sus laboratorios!

Algunos hombres dedicados a la ciencia como la ANTROPOLOGÍA (estudio del ser humano) están enfurecidos porque dos investigadores Bioquímicos (Wilson y Stoneking) de la Universidad de California Berkeley han estudiado por largo tiempo el ADN mitocondrial de 147 mujeres de todas las razas del mundo, y este equipo ha realizado un mapa de una genealogía genética (árbol genético) descubriendo que todos los humanos de hoy en día y los anteriores estamos vinculados con una sola antepasada mujer, que se dice vivió en el África millones de años atrás. Sin duda que esto ha sacudido a muchos otros antropólogos y no aceptan este estudio. Para ellos es inconcebible que todos procedamos de una sola mujer. Les resulta difícil aceptar la sencilla declaración de la Biblia capitulo 1 y 2 del Génesis. Sobre todo porque la teoría evolucionista (que niega el origen de las cosas por obra de Dios) ya no tiene un fundamento tan consolidado como nuestra verdad bíblica que ellos llaman teoría creacionista o creacionismo.

Hemos atestiguado el avance de la ciencia y mientras más avanza el tiempo, más nos sorprendemos de lo que el hombre con su diminuta razón alcanza. No negamos de la capacidad intelectual del hombre, pero no podemos pasar por alto la fuente de quien proviene toda esta inteligencia. La fuente es nuestro DIOS CREADOR. Deseo compartir otro de los miles de hallazgos y descubrimientos que la ciencia misma ha encontrado, y han pisoteado sus mismas teorías humanistas y por ende les complica más la posibilidad de refutar la verdad Bíblica.

<<Ya no sabemos quién dio origen a quién--quizá ni siquiera cómo o cuando llegamos a surgir>>.
EL PALEONTOLOGO Californiano Pat Shipman

Esta declaración, por las características de un nuevo cráneo encontrado, que contradicen todas las ideas anteriores con respecto a la evolución humana. Este hallazgo suscita enormes dificultades para aquella teoría que salió a la luz entre 1859-1860. Hoy los evolucionistas, se enfrentan con contradicciones y enigmas para los que no hay respuesta.
Una vez más confiesan que no se saben de dónde surgió el Hombre.

<<Cambiar las ideas es más doloroso que mudarse de casa>>.
Admite Shipman (PALEONTOLOGO)

Lo mas hermoso es que la Iglesia día tras día observa cómo la verdad divina se cumple, sigue firme y consolidada, mientras por otro lado el hombre necio, observa cómo sus teorías se están cayendo, otras están ya por los suelos, otras que dicen estar firmes empiezan a temblar. Existe un consejo que el sabio Salomón ofrece a estos hombres. Eclesiastés 8.16-17

El Humanismo declara que-
Por medio del hombre, Por el hombre Y para el hombre son todas las cosas.

Pero Dios dice que-
Por medio de Cristo, por CRISTO y para CRISTO son todas estas.

“Porque en CRISTO fueron creadas todas las cosas...todo fue creado por CRISTO. Y Él es antes que todas las cosas, y todas las cosas en Él subsisten... para que en todo Él tenga la PREEMINENCIA.”
COLOSENSES 1. 16-18

Solo en Cristo

Gálatas 3: 10-13, 21-24

La mayoría de nosotros y nosotras estamos acostumbrados a trabajar por un sueldo. Nos pagan por un trabajo terminado, y hay una bonificación cuando el esfuerzo supera las expectativas. Es comprensible, entonces, que muchas personas crean que la salvación depende de nuestras acciones.

Los Diez Mandamientos muestran la norma de Dios para la santidad, pero aparte de Jesús nadie los ha obedecido perfectamente. De hecho, Santiago 2: 10 señala que “cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos”. Un solo pensamiento de envidia, un comentario poco amable, o una acción que deshonre a los padres es todo lo que se necesita para ser un transgresor de la ley, de acuerdo con lo que Dios estipula. Es decir, si la salvación dependiera de nuestra insuficiente justicia, nadie podría salvarse. Pero estas diez normas no tenían la intención de salvarnos; su propósito era mostrar nuestra impotencia y señalarnos a Cristo (Galatas 3: 24).

Nuestro Padre Celestial sabía que con nuestras propias fuerzas éramos incapaces de cumplir su ley. Pero, por su misericordia, envió a su Hijo sin pecado para recibir el castigo que nosotros y nosotras merecíamos por nuestras transgresiones: la muerte espiritual (Romanos 6: 23). Jesús cargó con nuestros pecados, murió y resucitó de la tumba. De este modo, venció al pecado para que podamos ser libres.

La muerte y la resurrección de Jesús rompieron las cadenas del pecado. No podemos hacer nada para reconciliarnos con Dios; nuestra única esperanza es aceptar el regalo del sacrificio que Jesús hizo por nosotros y nosotras. Al rendir nuestra vida a Él, encontramos verdadera libertad.

Sanidad

1. Así que, Pedro señala que el Señor llevó nuestros pecados.

2. Así que, Isaías señala que el Señor llevó nuestras enfermedades.

1. Aunque llevó nuestros pecados, aún seguimos pecando, porque todavía cargamos junto con el nuevo hombre, también el viejo hombre, hasta que el Señor Jesucristo venga a arrebatar a Su Iglesia; entonces seremos como Él es. (1ª Juan 3.2).

2. Aunque llevó nuestras enfermedades, aun así seguimos enfermándonos, porque todavía cargamos este cuerpo animal, terrenal, que se corrompe, que es carne y sangre, pero que será transformado en un cuerpo glorioso. (1ª Corintios 15.44-52).

1. ¡Jesucristo LLEVÓ nuestros pecados! ¿Qué significa esto? Significa que, aunque somos pecadores hemos sido perdonados, justificados y tenemos la esperanza y la promesa de que en un futuro seremos como Él es.

2. ¡Jesucristo LLEVÓ nuestras enfermedades! ¿Qué significa esto? Significa que, aunque ahora nos enfermamos como cualquier ser humano, tenemos la esperanza y la promesa de que en un futuro seremos transformados a Su gloria y semejanza.

1. Por esta causa es que, aunque somos del Señor, lamentablemente todavía pecamos algunas veces.

2. Por esta causa es que, aunque somos del Señor, lamentablemente todavía nos enfermamos algunas veces.

Relación con Dios

Una relación con Dios ocurre fundamentalmente mediante el Espíritu a través de La Palabra. No intentes huir de la Biblia para encontrar una relación con Dios en la madera u otro tipo de encuentro estético con la naturaleza o con una pieza de arte. Todo eso es suplementario. Sí, los cielos cuentan la gloria de Dios (Salmos 19:1). Dios sí que utiliza arte y poesía magnífica para despertarnos.

Una relación con Dios significa que recibimos comunicación de Dios acerca de Él mismo tanto a través de su Palabra como de la historia.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Gozo en Dios en cualquier circunstancia

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!

Todo nuestro gozo debe concluir en Dios; y nuestros pensamientos de Dios deben ser pensamientos placenteros. Deléitate asimismo en Jehová (Sal. 37:4)... Observe, es nuestra responsabilidad y privilegio regocijarnos en Dios, y regocijarse en Él siempre; en todo momento, bajo toda condición; incluso cuando sufrimos por Él, o somos afligidos por Él. No debemos pensar en lo peor de Él o en los caminos en que encontramos dificultades en su servicio. 

Hay suficiente en Dios para abastecernos de gozo en la peor circunstancia de la tierra ... El gozo en Dios es una responsabilidad de gran repercusión en la vida cristiana; y los cristianos necesitan una y otra vez ser llamados a él.
JP

La creación muestra la Gloria de Dios

Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa.
Romanos 1:20

Desde el átomo hasta la supernova todos vemos claramente la gloria de Dios. Pero viendo no vemos. 

¿Por qué? Pablo dice que es debido a la "impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad" (Ro. 1:18). Vemos, pero nos contenemos. Preferimos las teorías de la evolución natural, irreflexivas, amorales y carentes de amor, a la gloria de Dios. ¡Oh, cuán
profunda es nuestra corrupción! Esto es completamente trágico. En un acto de orgullosa detención nos desconectamos de Dios y del gozo. 

¡Oh, de cuánto gozo quiere Dios que disfruten sus hijos en las bellezas de la naturaleza! No la naturaleza como un fin en sí misma, sino como una casi interminable diversidad de espectaculares maravillas que señalan siempre la magnificencia de Dios. 

"¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de tus beneficios. He allí el grande y anchuroso mar, en donde se mueven seres innumerables, seres pequeños y grandes. Allí andan las naves; allí este leviatán que hiciste para que jugase en él" (Sal. 104:24-26). El Señor es pródigo en la creación, porque su gloria es infinita en belleza, en diversidad y en grandeza. ¡Qué pena que viendo no veamos! Y nos encomendamos al tipo de placer que animales humanos sofisticados pueden sentir como su interacción química. 
JP

Glorificado sea tu Santo nombre

Romanos 15: 5-11
El ruego de Jesús al contemplar la cruz fue que Él pudiera glorificar a su Padre (Juan 17: 1). Ese debe ser también el deseo de nuestro corazón. Cuando despertemos cada mañana para iniciar un nuevo día y las noticias de tragedias o victorias lleguen a nosotros, nuestro ruego debe ser: “Padre, glorifícate”. En las tareas más sencillas y en las más difíciles, el anhelo del cristiano debe ser que Dios sea glorificado.

Cuando oramos por su glorificación, estamos diciendo: “Señor, haz lo que sea para que recibas mayor honra, y para que seas conocido”. Significa que también estamos rindiendo lo que queremos que sea el resultado. Dios, en su soberanía, decidirá qué será lo que traerá honra a su nombre. Y pase lo que pase, debemos creer que Él ha hecho precisamente eso.

Vivimos en un mundo que se niega a darle al Señor la honra y la alabanza debida a su nombre. La gente rechaza al Hijo y se rehúsa a creer en Él. Pero la gloria de Dios continúa, porque su gloria es la perfección de su carácter, el cual nunca cambia.

Dios nos llama a alabar su nombre. Nosotros no podemos añadirle nada a su gloria, pero sí podemos proclamarla y revelarla. Lo honramos al adorarlo en nuestras iglesias, al testificar de su obra en nuestra vida y al proclamar la verdad de su santa Palabra en nuestras comunidades.

Con nuestras actitudes, acciones y palabras, tenemos el privilegio de mostrar a nuestro Padre misericordioso a un mundo que, aunque hostil, lo necesita desesperadamente. Vengamos y unámonos en amor para darle a Él la gloria.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

EL EVANGELIO DINERO-CÉNTRICO

Se predica "otro evangelio" no sólo por negar una verdad o enseñar un error, sino también por desenfocar el mensaje.  Muchas herejías parten de algún aspecto de la verdad, pero lo toman aisladamente y lo exageran y distorsionan. A menudo toman algo periférico y secundario, y lo colocan como central y hasta excluyente. El resultado es un "evangelio ex-céntrico", desbalanceado, que termina siendo "otro evangelio". Una verdad fuera de proporción y fuera de su enfoque bíblico, fácilmente se convierte en una herejía.

Así es el caso de la teología de la prosperidad.  Parte de enseñanzas bíblicas muy secundarias, las hacen centrales y definitivas, y contradicen (a lo mejor sin darse cuenta) enseñanzas mucho más claras y centrales de las escrituras. Es cierto que el Antiguo Testamento habla de "la bendición de Dios que enriquece", y cita la prosperidad de Abraham y otros.  Pero todo el énfasis bíblico cae más bien en la justicia y la igualdad, como se puede ver en la legislación social y económica de Israel`. especialmente el año sabático (Lev 25:1-7; Deut 15, cancelación de deudas y leyes de ayuda a los pobres) y el año de jubileo (Lev 25, con reforma agraria y mucha legislación social).

Los predicadores de la prosperidad han inventado una supuesta "ley de la siembra", malinterpretando 2 Cor 9:10.  Convierten una simple analogía agrícola en una especie de ley natural automática, comparable a la ley de la gravedad o las leyes de la astrofísica.  Pero olvidan que el gran tema central de ese pasaje (2 Cor 8-9), lejos de ser fórmulas mágicas para acumular riquezas, es la invitación a los corintios a demostrar su gratitud a Dios, precisamente ayudando a los pobres de Jeruslén (cf. 1 Cor 9:8-9, el versículo inmediatamente anterior a la analogía agrícola).  El modelo es aquel que "siendo rico se hizo pobre por nosotros" (8:9), no el "testimonio" de algún pobre que se hizo rico o, aún más común, de un rico que se hizo más rico, sin mencionar aquellos que "sembraron" pero nunca salieron de su pobreza. Además, 8:14 insiste dos veces en que Dios quiere la mayor igualdad posible, no el enriquecimiento desproporcionado de algunos pocos.

Fuera del mundo evangélico, la teología de la prosperidad ha sido un escándalo y un tropiezo, una vergüenza para la fe.  Alberto Cañas, renombrado autor costarricense, lo caracterizó como la doctrina que "el rico lo es porque Dios lo premia, y el pobre porque Dios lo castiga.  Ergo, los ricos son los elegidos de Dios" (La República, 4 de julio de 2007).  Esa es la impresión que produce esa teología entre los de afuera.

El evangelio, en cambio, nos llama a entregarnos para que todos tengan lo suficiente, que la brecha entre ricos y pobres sea mínima, y que no haya injusticia.

lunes, 7 de abril de 2014

Cuando sufrimos

Leer | Juan 16.33

La Biblia nos enseña varias lecciones prácticas sobre el sufrimiento:

Primero, está bien pedir una alternativa al sufrimiento, como lo hizo Jesús, pero debemos elegir la voluntad de Dios por encima de todo. Nuestra mejor respuesta a la adversidad es “Señor, ¿qué quieres que aprenda por medio de esto?”

Segundo, en la noche que fue traicionado, el Señor Jesús pidió a sus amigos más cercanos que se mantuvieran despiertos para orar. Necesitamos contar con el apoyo de amistades cristianas, especialmente durante las pruebas. Los amigos verdaderos nos dirán la verdad con afabilidad, animarán y orarán por nosotros.

Tercero, es natural que tengamos dificultades para orar cuando el dolor es intenso. En esos momentos, un simple “Ayúdame” es suficiente. Dios quiere que reconozcamos su señorío, pero no espera que tengamos las palabras perfectas. Él sabe lo que necesitamos antes de pedir, y tiene el poder de dárnoslo.

Cuarto, debemos resistir la tentación de culpar a otros. Jesús fue traicionado y rechazado, pero le pidió a Dios que perdonara a quienes lo crucificaron. Del mismo modo, no debemos culpar a los demás por nuestro dolor. Al acudir a Dios en tiempos difíciles, elegimos confiar en su autoridad final. Es posible que nuestro Padre celestial no haya causado la dificultad, pero sí la permitió, y la usará para su gloria y para nuestro bien.

Por amor, Dios permite el dolor, pero también le pone un límite a su duración e intensidad. Usted no sufre sin que esté presente Aquel que le sostendrá, ayudará y, al final, le sacará adelante en su angustia.

encontacto.org

Hay muchas cosas que no comprendemos y puede que nos creen un "conflicto" (ej. Por qué sufren los buenos). El sufrimiento del cristiano en el contexto de un Dios de amor puede crear una sensación de desconfianza pero tengan por seguro, que al igual que la situación puede llegar a ser inexplicable y dolorosa, también Dios, en su amor por sus hijos, nos llena de una paz en medio de la prueba que tampoco tiene explicación. 